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Cómo evitar los clásicos resfriados de cambio de temporada

Marzo 05, 2020

El mito de “si no hay frío, no hay más resfriados” no es cierto

La creencia de que ante el aumento de las temperaturas y la llegada del buen tiempo terminan los resfriados es falsa. Si bien es cierto que durante esta época bajan en picado las cifras epidémicas de gripe y resfriado común del invierno, no existe ninguna fórmula mágica para evitarlos. Es más, los resfriados de primavera suelen ser más largos y molestos.

Y es que en esta época del año son muy frecuentes los cambios bruscos de temperatura. A todos nos sonará esta escena: salimos por la mañana abrigados hasta el cuello y, al mediodía, estaremos pasando los primeros calores del año, para volver al frío en las últimas horas de la tarde. Esto no hace más que convertirse en una agresión constante a nuestro sistema inmune.

A lo largo de este artículo descubriremos cómo acceden los virus y gérmenes a nuestro organismo, os daremos algunos consejos para evitar contraer un resfriado y os ayudaremos a distinguir sus síntomas de los de una alergia estacional:

EL PRINCIPAL CAUSANTE DE LOS RESFRIADOS DE VERANO

El paso del calor al frío y viceversa es el culpable de que nuestro organismo esté siempre en alerta. Esto provoca una irritación de nuestras mucosas nasales que, debilitadas, permiten la entrada de los rinovirus a través de la nariz por lo que, a diferencia de los resfriados de invierno, en primavera notaremos síntomas básicamente nasales.

CONSEJOS PARA EVITARLOS

Aunque los virus en general tienen más dificultad para propagarse y entrar en nuestro organismo durante la época de buenas temperaturas, lo cierto es que siguen encontrando la manera de hacerlo. Para lograr que nuestro cuerpo se convierta en un lugar inhóspito para los gérmenes debemos seguir las siguientes 4 recomendaciones:

1. Evitar los contrastes repentinos de calor-frío

El contraste de temperatura hace que se debiliten las mucosas nasales que actúan de barrera natural contra los gérmenes. Esto puede ocurrir si por ejemplo entramos en un sitio con mucho aire acondicionado como una tienda o un centro comercial.

  • Consejo: llevar siempre una chaqueta fina o un pañuelo para el cuello para protegernos si de repente entramos en un sitio muy frío.

2. Tomar el sol

Activar la producción de vitamina D previene las infecciones respiratorias. Así que en cuanto notemos los primeros calores podemos aprovechar para tumbarnos en la arena de la playa. Así estaremos estimulando directamente la respuesta de nuestro sistema inmunitario frente a la entrada de virus y nos encontremos mejor si inevitablemente hemos caído en un resfriado.

  • Consejo: no olvidemos ponernos protección solar antes de exponernos al sol y hacerlo fuera de las horas centrales del día.

3. Beber infusiones de hierbas

Tradicionalmente, raíces como el jengibre o plantas como la equinácea o el eucalipto han servido para liberar las vías respiratorias, fortalecer las defensas y reducir el dolor durante un episodio de resfriado. Son fáciles de conseguir en tiendas especializadas o en nuestro supermercado y podemos tomarlas fácilmente en infusión.

  • Consejo: si añadimos un poco de miel o una rodaja de limón a nuestra infusión estaremos dando un aporte extra de defensas a nuestro organismo.

4. Prevenir contagios

Para prevenir el contagio conviene extremar las precauciones en lugares concurridos y en lugares cerrados que son los más propensos a la circulación de gérmenes. Por supuesto no debemos olvidar lavarnos las manos y utilizar pañuelos desechables cada vez que estornudemos.

  • Consejo: cuando lavemos la ropa si la secamos al sol favorecemos la eliminación de los virus que pueden sobrevivir en la ropa incluso después de pasar por la lavadora.

SÍNTOMAS DE ALERGIA VS. RESFRIADO

Sin embargo, cuando llega la primavera muchos de nosotros puede que estemos sufriendo una alergia sin saberlo porque como veremos a continuación los síntomas son muy similares a los de un resfriado. Las molestias de la alergia pueden ir de mayor a menor intensidad y abarcan desde la rinitis alérgica a el asma. Para el correcto diagnóstico y tratamiento de la alergia es importante que sepamos diferenciar los síntomas de esta frente a un resfriado común.

El Dr. Javier Pereira, alergólogo de Creu Blanca nos aclara los síntomas comunes y exclusivos de ambos trastornos:

Síntomas comunes del resfriado y la alergia

  • Estornudos: son característicos tanto de la alergia como del resfriado.
  • Congestión nasal: es típica de las dos dolencias cuya molestia principal será la nariz tapada que nos dificultará la respiración.
  • Secreción nasal acuosa: la mucosidad acuosa y transparente la podremos notar tanto si estamos pasando una alergia como un resfriado
  • Tos seca: es habitual en ambos trastornos.
  • Dolor de garganta: también es frecuente en ambos trastornos aunque en el caso de la alergia puede que más que un dolor notemos una sensación de picor desagradable.

Síntomas exclusivos del resfriado

  • Fiebre: el resfriado puede provocar una ligera fiebre no superior a 37º. La alergia no.
  • Secreción nasal espesa: cuando padecemos un resfriado la secreción nasal acuosa de los primeros días suele convertirse en más espesa.

Síntomas exclusivos de la alergia

  • Picor y lagrimeo: es muy típico de la alergia y a menudo va acompañado de lagrimeo.
  • Cansancio: el cansancio que llega a principios de la primavera puede verse más acentuado si sufrimos alergia. Este cansancio puede provocarnos dificultad para hacer las actividades habituales y presentar cambios de humor, irritabilidad, problemas de cansancio e insomnio.
  • Falta de concentración: sentirnos espesos y poco ágiles mentalmente es muy usual en las alergias.
  • Dificultad para respirar: una alergia, si no se trata adecuadamente, puede agravarse con los años y provocar problemas respiratorios como asma.

Además de los síntomas ya mencionados, una señal inequívoca de que padecemos alergia es la estacionalidad. Si observamos que los síntomas de alergia aparecen durante la época de más concentración de polen, deberemos prestar atención a las condiciones climatológicas del día que son las que empeorarán nuestros síntomas. De hecho en los días de más sol y viento es bueno que tengamos especial cuidado porque es cuando el polen más nos atacará.

La duración de ambas dolencias también nos dará pistas. Mientras que los síntomas de una alergia suelen prolongarse hasta las 6 semanas, las molestias de un resfriado no nos molestarán más allá de los 7 días.

En definitiva, resfriado y alergia son inevitables en primavera pero si sabemos distinguir sus síntomas podremos ponerles remedio rápidamente. Mientras que con el resfriado bastará con seguir las recomendaciones de higiene y refuerzo de las defensas, con la alergia deberemos tener claro que todo dependerá de la concentración de polen, por lo que los que la suframos pasaremos días mejores y días peores.

¡Pero no desesperemos! que la época de cambio de tiempo pasará antes de que nos demos cuenta. ¿Qué más recomendáis para poder hacer el paso del invierno a la primavera sin grandes contratiempos para nuestra salud

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