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Yoga para niños, la nueva moda entre mamás

Mayo 05, 2020

Esta técnica milenaria contribuye a que nuestros hijos ganen confianza en sí mismos y conecten desde pequeños con su lado espiritual.

¿Qué actividades realizan nuestros hijos? Y, ¿cuáles de ellas les proporcionan bienestar físico y mental? En la actualidad, los niños también se ven sometidos a rutinas que aumentan sus niveles de estrés. Llegados a este punto, el yoga se presenta como una alternativa saludable para los más pequeños.

Aunque cueste de creer, ellos también son capaces de cerrar los ojos y sumergirse en su mundo espiritual. Nos sorprendería la capacidad de concentración, imaginación y equilibrio que concentran en un metro y poco más de estatura. Los beneficios de esta técnica milenaria se multiplican si compartimos este momento de relajación con nuestros hijos.

Es por ello que en este artículo os contamos las ventajas del yoga para la salud desde edades tempranas.

Y para ponerlos en práctica, os proponemos 5 ejercicios de yoga para niños que les permitirán mantener la calma a la vez que mueven el esqueleto.

Beneficios del yoga para los niños

*Imagen cedida por Ehiä

Aprender a conocerse

Las posturas de yoga o asanas exigen concentración y control de la respiración, solo de esta forma conseguiremos mantener el equilibrio. Los niños deben estar pendientes de estos 3 elementos a la vez para conseguir hacer de forma correcta las posturas.

Buscar la manera de concentrarse, respirar y encontrar el equilibrio, les obliga a hacer un ejercicio de autoconocimiento. Observar su cuerpo y comprobar si mantienen o no la estabilidad les permite saber qué posturas controlan más y cuáles menos. Todo este proceso favorece que los niños se conozcan más a sí mismos, tanto a nivel corporal como mental.

Gestionar las emociones

La combinación de posturas físicas con elementos que incitan a la meditación hace que los niños aprendan a mantener la calma ante situaciones que les provocan nerviosismo o los alteran. Es decir, ellos terminan por interiorizar que deben calmarse para conseguir hacer bien las posturas.

Hacerles imaginar situaciones mientras realizan los ejercicios les permite desconectar del mundo exterior y prestar mucha atención a su mundo interior. Adentrarse en las emociones y las sensaciones que les produce cada ejercicio fomenta el autocontrol y la seguridad en sí mismos.

Ser más creativos

Cerrar los ojos, escuchar música, imaginar sonidos y situaciones les permite trabajar la creatividad. En cada aventura que imaginan eligen por sí mismos a las personas, animales y escenarios que quieren integrar.

Valorar los momentos de relax

Al principio, relajarse les implica un esfuerzo, pero una vez logran mantener la postura entran en la fase de relajación final. Un estado muy beneficioso para su bienestar físico y mental. Desde hacer un ejercicio hasta pintar mandalas les puede aportar paz.

Interiorizar hábitos saludables

Cuando se dan cuenta de que expresar sus emociones, relajarse y controlar la respiración les hace sentir mejor, llegan a comprender que necesitan integrar este tipo de hábitos saludables en sus vidas.

Respetar la paz interior y exterior

El yoga fomenta el respeto hacia ellos mismos y hacia su entorno, por lo que aprenden a no alterar la paz y tranquilidad de nada ni de nadie.

Ganar autoestima

Las diferentes posturas les permiten ver que el cuerpo humano tiene poderes. Practicar una postura tras otra les motiva a perfeccionar y a probar cosas nuevas sin miedo a equivocarse. Desde el autoconocimiento se dan cuenta de que pueden lograr aquello que se propongan.

Fortalecer el vínculo familiar

El yoga en familia crea una atmósfera especial. ¿Por qué? Esta disciplina permite diluir los roles clásicos de padres e hijos. Es decir, se trata de un juego de tú a tú. A diferencia de otras actividades, los padres parten del mismo nivel que sus hijos.

A medida que realizan las posturas también se conocen entre sí, es decir, conocen si les cuesta más o menos mantener el equilibrio, concentrarse o relajarse. Todo ello les hace ganar confianza entre ambos y fortalecer el vínculo que los une.

Desde el Centro de Yoga Ehiä, especializado en Yoga para niños y familias en Barcelona, nos pueden ayudar en cuerpo y alma a beneficiarnos de las múltiples ventajas de esta disciplina.

Ehiä nos regala un abanico de ejercicios para practicar en casa con los nuestros.

5 posturas de yoga para principiantes

Material necesario para la práctica: Se recomienda el uso de esterilla, aunque esta puede ser sustituida por una toalla.

1. El árbol

La postura del árbol es una de las más frecuentes en las sesiones de yoga.

Este asana permite trabajar el equilibrio, tanto físico como emocional. Aunque se trate de una postura aparentemente sencilla, exige gran concentración para evitar perder la estabilidad y acabar por tocar el suelo. Si esto ocurre, querrá decir que el niño se encuentra agitado.

1- Nos posicionamos de pie encima de la esterilla o toalla.

2- Elevamos los brazos mientras juntamos las palmas de las manos por encima de la cabeza.

3- Una vez nos sentimos cómodos con la postura, fijamos nuestra vista en un punto de la habitación.

4- Levantamos el pie y lo llevamos hacia la rodilla contraria, manteniendo el equilibrio.

2. El barco

En esta postura conseguiremos que nuestros hijos concentren prácticamente toda su energía en el abdomen.

Como centro de nuestro cuerpo, la zona abdominal es una parte sensible de nuestro cuerpo, ya que concentra numerosas energías y recubre órganos esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Por lo que trabajarla desde bien pequeños nos permite fortalecer los abdominales, los músculos de las caderas y la parte baja de la espalda, así como adoptar una buena postura corporal.

Existen varias formas de hacer el asana del barco, una buena opción para principiantes es la siguiente:

1- Nos tumbamos boca arriba, estiramos las piernas y las elevamos ligeramente manteniendo la espalda recta. Si nos cuesta mantener las piernas estiradas, podemos doblar las rodillas.

2- Estiramos los brazos hacia delante a la altura de las rodillas.

3- Inhalamos a medida que elevamos las piernas, y exhalamos mientras las bajamos.

3. La mariposa

Ligera y de las más románticas, la postura de la mariposa implica un trabajo de caderas. Usado también para liberar la mente. Este asana es un gran ejercicio para respirar hondo a la vez que trabajamos nuestra flexibilidad.

1- Nos sentamos en el suelo con las piernas estiradas y la espalda recta.

2- Juntamos las plantas de los pies y llevamos los talones hacia las ingles.

3- Dejamos las rodillas caer hacia el suelo.

4- Sujetamos los pulgares de los pies con las manos. Si lo preferimos, también podemos colocar las manos en los tobillos.

5- Abrimos el pecho mientras inhalamos y a medida que exhalamos llevamos poco a poco las rodillas hacia el suelo.

4. La cobra

Un ejercicio muy completo, en el que conseguimos extender la columna vertebral y trabajar la concentración y la respiración.

1- Nos tumbamos hacia abajo con las piernas estiradas y juntamos los pies.

2- Las manos debemos colocarlas a ambos lados del cuerpo, a la altura de los hombros con los brazos ligeramente flexionados.

3- Apoyamos la frente en el suelo e inhalamos para entrar en la postura de la cobra, mientras abrimos el pecho.

4- Exhalamos y abandonamos la postura.

5. El guerrero

Este asana incluye hasta 3 posturas diferentes, en este caso hemos escogido la postura del guerrero número I.

1- Separamos los pies a la altura de las caderas.

2- Elevamos y estiramos los brazos, de manera que estos queden en vertical.

3- Damos un paso al frente con la pierna derecha, formando un ángulo de 90 grados. La pierna izquierda se mantiene estirada y tensa, mientras que la derecha soporta el peso.

4- La espalda, por su parte, debe mantenerse recta durante todo el ejercicio.

El hecho de soportar el peso con la pierna que está avanzada nos ayuda a ganar fuerza, además de obligarnos a mantener el foco mental.

Y para terminar…

Al final de la sesión siempre es conveniente hacer un ejercicio de meditación guiada.

Propuesta de meditación

*Imagen cedida por Ehiä

- Buscar un sitio tranquilo y despejado.

- Escoger una música relajante.

- Colocar a los niños en una postura cómoda.

- Elevar su imaginación mediante nuestras palabras. Para ello podemos guiarles a un sitio dónde se sientan relajados.

- Masajear a los pequeños suavemente los calmará por completo.

El yoga es una de las disciplinas más completas que existen. La paz que nos aporta alivia nuestro espíritu, a la vez que nos protege de determinados dolores físicos.

Si durante la práctica alguien de la familia sufre algún percance, en Clínica Creu Blanca disponemos de especialistas en medicina del deporte que se asegurarán mediante pruebas cardiovasculares y psicomotrices, de que nuestro estado de salud es óptimo para la realización de cualquier actividad.

¿Ya has motivado a tus hijos para iniciar su viaje interior? Y recuerda, ¡tú también puedes acompañarlos!

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