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Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable

Diciembre 14, 2020
Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable

  • El estrés provocado por la autoexigencia de que reine la obligada armonía y bienestar hace florecer sentimientos de frustración e impide disfrutar de la Navidad

  • Diseñar rituales alternativos a los tradicionales ayuda a aliviar los síntomas de la denominada Depresión Blanca o Blues de Navidad


La Navidad es una época del año con gran carga emocional. Despierta emociones y sentimientos diversos y, en muchas ocasiones, contradictorios. Hay personas que viven las fiestas navideñas con mucha ilusión y entusiasmo, mientras que hay quienes prácticamente las borran del calendario o desean que pasen lo más rápido posible.


“Ambas opciones son válidas si se afrontan con realismo y estabilidad emocional”, destaca Sara Barbero, Psicóloga Infanto-Juvenil y Adulta de Creu Blanca, quién en este artículo nos proporciona las claves para cultivar la salud mental durante estas fechas tan señaladas. Además, podéis encontrar alternativas a los rituales típicos de la Navidad, ya que somos libres de escoger cómo vivirla tanto si nos gusta como si no.


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


La Navidad forma parte de nuestro presente, por lo que obviar o rehuir de ella puede volverse en nuestra contra si adoptamos una actitud de odio ante todo lo relacionado con el espíritu navideño.


Con el fin de afrontar de forma saludable esta época del año, es importante reflexionar qué posición debemos ocupar en cada momento para disfrutar al máximo y sentirnos lo más cómodos posible.


¿La depresión navideña es un trastorno?


La** idealización de la Navidad**, provocada por un sinfín de estímulos externos, genera unas expectativas que nunca se cumplen. “El estrés provocado por la autoexigencia que nos imponemos de que reine la obligada armonía y bienestar puede hacer florecer sentimientos de frustración e impedir disfrutar de estas fiestas”, explica Barbero.


Los anuncios, las películas, las revistas, las luces en la ciudad, el temido balance del año y la sed de consumismo que se respira en la sociedad son factores que influyen de forma negativa en la estabilidad emocional de algunas personas.


A muchas de las personas a las que no les gusta la Navidad les acompaña un malestar emocional que comparte síntomas con la depresión. Presentan malhumor, apatía, melancolía, tristeza, insomnio, ansiedad, estrés y necesidad de aislarse. A estos síntomas cabe añadirle el sentimiento de obligatoriedad a cumplir con los compromisos sociales y familiares, por lo que los expertos en psicología la catalogan como una depresión de tipo estacional.


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


“Algunos autores la llaman Depresión Blanca o Blues de Navidad, sin embargo, no podemos considerarla un trastorno en sí, sino un estado de ánimo negativo y temporal”, aclara Barbero. “Es decir, se trata de una respuesta emocional ante una situación festiva que implica cambios en nuestra rutina diaria durante un corto periodo de tiempo”, añade.


No obstante, siempre hay vías para afrontar los altibajos emocionales de estas fechas. Como en cualquier situación de la vida, lo más importante es reconocer qué nos molesta y qué virtudes o fortalezas de nuestra personalidad pueden ayudarnos a superar ese malestar.


Pasos imprescindibles para disfrutar de la Navidad a nuestra manera


1. Aceptar la situación


El primer paso que debemos dar consiste en la aceptación. “Aceptar que estas fiestas nos generan incomodidad o malestar nos ayuda a poder encontrar soluciones para reconducir nuestras emociones”, explica Barbero.


2. Encontrar la causa del malestar


Conocer la causa que origina esta inestabilidad emocional es el siguiente paso para superarlo. El origen de este malestar puede achacarse a diversas causas:


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


  • Proceso de duelo

El proceso de duelo puede producirse por el fallecimiento de un ser querido, una separación o divorcio, la pérdida del trabajo o una experiencia traumática, entre otras situaciones. “Los sentimientos de duelo o ausencia son radicalmente contrarios a los sentimientos ideales de felicidad, alegría, amor y compañía que relacionamos con la Navidad”, declara Barbero. Plantear nuevas actividades, que no asociemos con la persona añorada, es una buena opción para disminuir la nostalgia. Un simple paseo, una actividad al aire libre o buscar buena compañía pueden ayudar a mejorar nuestro estado de ánimo.

“Cuando nos encontramos frente a la situación de pérdida de un ser querido es normal echar de menos a la persona y sentirse deprimido”, declara Barbero. “Hay que dejar que la tristeza fluya, sin reprimirla, pero tampoco recreándonos en ella. Es decir, es importante buscar pequeños momentos del día para recordar a la persona, pero sin olvidarnos de iniciar nuevas rutinas”, aclara.


  • Problemas económicos

El mundo en que vivimos nos impulsa, en muchas ocasiones, a alcanzar unos estándares consumistas. El hecho de no cumplir con estos estándares nos hace sentirnos mal y avergonzarnos de nuestra situación, más aún si estamos atravesando por una situación económica complicada.

“Es importante pedir ayuda, delegar o compartir con familiares y amigos aquellas cosas que nos cuesten más llevar a cabo, como por ejemplo la compra de regalos, la decoración de la casa o la organización de comidas”, aconseja Barbero. Hacer saber a los demás los problemas a los que nos enfrentamos es una forma de aliviar nuestras preocupaciones.


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


  • Estrés y ansiedad

Llenar nuestra agenda de compromisos sociales o familiares solo conduce a incrementar nuestros niveles de estrés y ansiedad. “Una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta, es no forzarnos a hacer cosas que nos hacen sentir mal”, destaca Barbero. “Bien es cierto que es fundamental tratar de salir de casa para disfrutar de buenos momentos con amigos y familiares, pero tampoco estamos obligados a hacerlo solo porque estas fechas lo requieren”, recalca.


3. Compartir nuestras emociones


Una vez detectado el motivo de nuestro malestar es importante compartirlo. “Compartir con nuestro círculo afectivo más cercano nos ayuda a liberar tensiones, ya que nos sentimos comprendidos y acompañados en la búsqueda de soluciones”, puntualiza Barbero.


Y ahora sí, 3 actividades alternativas a los rituales típicos de navidad para cultivar nuestra salud mental:


1. Expectativas razonables


Elaborar un listado con las situaciones que nos gustan y las que nos incomodan pueden ayudarnos a afrontar esta época con mayor estabilidad emocional. Este ejercicio resulta útil para evitar llevarnos decepciones con nada ni con nadie. Preveer y analizar cada situación nos permitirá darnos cuenta de que hay salidas para disminuir nuestro malestar.


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


En relación a las situaciones incómodas tampoco debemos obsesionarnos con que nos sentiremos a disgusto en algún momento en concreto, sino que es preferible dejarse llevar y reflexionar qué estamos dispuestos a tolerar.


2. Alma creativa


Los colores, la decoración y la luz que reúne nuestro hogar influye en nuestro estado de ánimo. En los días de Navidad es habitual pasar más tiempo en casa o en espacios interiores, por lo que debemos procurar rodearnos de objetos que nos transmitan paz, alegría y acogida.


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


Reunir los objetos que consideramos más especiales, o crearlos nosotros mismos, es una buena opción para levantarnos el ánimo. Algunas ideas: seleccionar fotos y enmarcarlas, crear centros de mesa con flores naturales o aromatizar diversos rincones de la casa con incienso o velas.


3. Nuevos propósitos


El típico balance del año podemos complementarlo con una reflexión sobre los propósitos que deseamos para el próximo año. La música es una buena aliada para analizar qué estado emocional atravesamos. Lo ideal, en este caso, sería elaborar una playlist con las canciones que creemos que pueden ayudarnos a sentirnos mejor, durante y después de la época navideña.


Bien es cierto que resulta difícil abstenerse del ambiente festivo que implica la Navidad. Sin embargo, es posible escoger libremente cómo vivir esta época del año sin caer en el aislamiento completo o, por el contrario, unirse a todos los planes fingiendo que te encanta.


Una Navidad diferente: desidealizar el espíritu navideño también es una opción saludable


El equipo de Psicología de Creu Blanca ayuda a las personas a encontrar el equilibrio emocional desde el interior, mediante los puntos fuertes de sus aptitudes y actitudes.


¿Qué significa para ti disfrutar de las navidades a tu manera?


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