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10 Consejos para sobrellevar el frío

Febrero 12, 2020

¿Es el frío causa de gripe y resfriado?

Las abuelas nos decían que el frío es el origen de todos los males en invierno y que pasar mucho tiempo a la intemperie es gripe o resfriado asegurado; pero nada más lejos de la realidad. Las gripes y resfriados son causa de los virus cuyo contagio se da entre personas por el aire al hablar, toser o estornudar y que es favorecido en los ambientes cerrados. Por tanto, la buena noticia es que el frío no es causante de gripe o resfriado.

Si sois de los que os quejáis todo el verano por el calor pero luego cuando llega el invierno os encerráis en casa por miedo a enfermar ya no tenéis excusa. El frío acaba de alcanzar sus temperaturas más bajas y toca disfrutar al máximo de las maravillas que nos brinda la estación más fría del año antes de que llegue la primavera.

A continuación os damos 10 consejos para que salgáis a disfrutar del invierno sin miedo a contratiempos en vuestra salud y la de vuestra familia.

1. Evitar un cambio brusco de temperatura

Pasar de repente del calor al frío puede alterar algunas de nuestras funciones fisiológicas porque los vasos sanguíneos se constriñen y disminuye la capacidad de nuestro organismo de eliminar los virus que contraemos en lugares cerrados. Esto lo podemos evitar adecuándonos a la temperatura del sitio en el que estamos.

Consejo: nos conviene quitarnos la chaqueta dentro del coche (cuando ponemos la calefacción a tope) o cuando estamos dentro de un centro comercial, para que cuando volvamos al frío el contraste térmico no sea tan acusado.

2. Tomar kiwis, grandes aliados contra gripes y resfriados

Si bien la naranja parece ser la reina indiscutible dentro de las frutas con vitamina C (vitamina imprescindible para reforzar el sistema inmunológico) existe otra que es una mejor aliada frente a gripes y resfriados porque contiene más del doble de esta vitamina: el kiwi.

Consejo: Aunque es una excelente idea empezar la mañana con el ritual del zumo de naranja para desayunar no debemos olvidar incorporar el kiwi a nuestra dieta diaria.

3. Pasar más tiempo fuera de casa

Aunque parezca mentira para combatir el frío lo mejor que podemos hacer es pasar más tiempo al exterior para que nuestro cuerpo se adapte al clima y regule el calor corporal frente a la temperatura invernal.

No debemos dudar en salir a pasear por la ciudad, jugar con la nieve o caminar por la arena de la playa siempre que lo hagamos con la ropa adecuada para la temperatura externa y no nos abriguemos (ni destapemos) en exceso.

4. Cuidar la piel frente al frío y el sol invernales

En invierno nuestra piel es el campo de batalla frente al frío, el viento, los cambios bruscos de temperatura y el sol. Estos son un ataque constante que solo podemos combatir con una buena barrera de protección. La utilización de una crema y labial hidratantes con un mínimo de protección SPF +30 en la cara, los labios y las manos es fundamental en esta época del año.

Consejo: debe aplicarse varias veces al día para evitar fisuras, grietas y pequeñas heridas provocadas por una piel seca que pueden amargarnos la temporada.

5. Tomar bebidas calientes

Uno de los alimentos estrella para combatir el frío es el caldo que además de ayudar a nuestro cuerpo a mantener la temperatura, nos hidrata. Porque aunque en invierno sintamos menos sed y por tanto bebamos menos agua, nuestro cuerpo la necesita igual que en verano.

Consejo: uno de los mejores hábitos saludables para el invierno es beber un caldo o infusión cada vez que volvamos de un sitio muy frío para que nuestra temperatura se reequilibre.

6. Proteger cabeza, cuello, orejas y pies antes de salir de casa

Cuando nos ponemos en contacto con algo frío automáticamente perdemos calor del cuerpo. Por eso, para mantener el calor corporal, os aconsejamos proteger la cabeza, el cuello, las orejas y los pies, debido a que todas ellas son fuentes de salida del calor que genera nuestro cuerpo.

Remedio: para recuperar el calor perdido cuando volvemos a casa es una buena idea hacernos un masaje en los pies para reactivar la circulación.

7. No alarmarse ante el goteo de nariz

La nariz es el primer órgano del cuerpo que debe adaptarse a los cambios bruscos de temperatura, por eso muchas veces en cuanto salimos a la calle empieza a gotear. Esto no es más que un mecanismo “inteligente” del cuerpo porque la nariz es la encargada de calentar el aire que respiramos y que llegue cálido y húmedo a los pulmones.

Así que no hace falta que volvamos corriendo a casa porque no se trata de un resfriado repentino.

8. Lavarse las manos frecuentemente

Como decíamos anteriormente, los entornos cerrados son el caldo de cultivo de gripes y resfriados por la libre circulación del aire contaminado y el contacto entre personas. Por eso es fundamental para evitar el contagio lavarse las manos y usar pañuelos de papel desechables para estornudar y toser.

Truco: taparnos la nariz y la boca puede ser un truco útil si nos quedamos cortos de pañuelos.

9. Vacunarse contra la gripe

La vacuna de la gripe se recomienda a embarazadas, personas mayores de 60 años, bebés de menos de 6 meses y personas con alguna enfermedad de base que les haga más vulnerables frente a la gripe.

La vacuna empieza a hacer efecto aproximadamente dos semanas después de la inyección por lo que conviene no retrasar este momento si queremos que nuestros familiares más vulnerables estén protegidos frente al pico de gripe, que suele darse entre los meses de noviembre y febrero.

10. Reparase del frío cuando empecemos a temblar

¿Sabéis cuál es la única señal que os indica que es hora de volver a casa? El tembleque.

Cuando estamos en un ambiente muy frío y empezamos a temblar es porque nuestro cuerpo ya está consumiendo calorías para liberar calor y combatir el frío corporal. Es una señal biológica que no debemos ignorar y que nos indica que toca buscar un lugar más caliente. Hay que tener especial cuidado con los niños pequeños que tienen la sensación de frío menos desarrollada.

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