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La mirada del experto

Horticultura: el arte de comer sano reduciendo nuestra huella ecológica

Julio 28, 2020

Saber qué contienen los productos que comemos y qué propiedades nos aportan es tan vital como respirar, descansar y hacer ejercicio físico.


¿Cómo nacen las frutas y verduras que encontramos en el súper o el mercado? ¿Qué sucede antes de que lleguen a nuestras manos? ¿Os suena el concepto de horticultura?


La horticultura consiste en crear pequeñas superficies dedicadas al cultivo de frutas, verduras y hortalizas. Nuestro jardín, terraza, balcón o una habitación con suficiente luz, son espacios que nos permitirán cultivar alimentos para su consumo directo. Lo que para muchos empezó como un hobbie, para otros surgió como una necesidad para comer sano y ayudar a reducir nuestra huella ecológica.



Ahora es el momento idóneo para sentir en nuestro cuerpo y mente, y también en nuestro bolsillo, las ventajas que nos concede la horticultura.


¿Por qué? Disponemos de más horas de luz, la cual permitirá que nuestras plantas crezcan de forma correcta y puedan llevar a cabo procesos metabólicos como la fotosíntesis. Igual que las flores, nuestros cultivos también se verán favorecidos por el proceso de polinización. Este permitirá que las plantas generen un mayor número de frutos. ¡Y que nosotros mismos los podamos disfrutar en nuestro desayuno, comida o cena saludable!


A continuación, os contamos los múltiples beneficios para la salud de plantar nuestro huerto. Asimismo, os ayudaremos a crearlo desde cero y paso a paso, todo ello para saber cómo debemos cuidarlo.


5 ventajas de iniciarnos en la horticultura


Crear huertos ecológicos es un método sano para autoabastecernos pero, sobre todo, para concienciarnos de la importancia de consumir productos ecológicos. Las frutas y verduras de temporada son en sí mismos alimentos ecológicos ya que son frescas y respetan los ciclos de la naturaleza. Por lo que plantar los ingredientes que añadiremos a nuestras ensaladas, guisos o salteados contribuirá a aumentar nuestro conocimiento y el de nuestra familia sobre lo que debemos consumir en cada estación del año.


  • 1 Libres de pesticidas y transgénicos


Sembrar y recoger en casa hará que nuestros alimentos sean más saludables ya que quedarán libres de pesticidas, transgénicos y otras sustancias químicas nocivas. Estos químicos dificultan, en muchos casos, que nuestro cuerpo absorba los nutrientes y las vitaminas de los alimentos.


  • 2 Reducen el riesgo de enfermedades


Los productos de la huerta ecológica están libres de aditivos y conservantes, por lo que su consumo reduce el riesgo de padecer enfermedades por su alto contenido en antioxidantes y minerales. Nos mantendrán más alejados de posibles alergias, intolerancias, enfermedades cardiovasculares, degenerativas e incluso algunos tipos de cáncer.


  • 3 Consumo responsable, organismo saludable


Crear un huerto nos permitirá ser conscientes de la importancia de hacer un consumo responsable y sostenible de los recursos naturales, priorizando en nuestra dieta alimentos ricos en nutrientes y evitando dañar el planeta. Además, conseguiremos intensificar el sabor de nuestros platos con productos de temporada.


Nuestro organismo agradecerá comer saludable y variado. ¿Cómo llevarlo a la práctica? La Fundación Dieta Mediterránea nos lo pone fácil en una sección dedicada a calendarios y menús semanales elaborados con alimentos de temporada.


  • 4 Más productos de proximidad, menos contaminación


Aportaremos nuestro granito de arena para mejorar a pequeña escala la calidad del aire, así como la del agua y la tierra. Los productos que consigamos sembrar y posteriormente recoger serán ecológicos y también productos de proximidad. De esta forma habremos contribuido a reducir el impacto medioambiental, fruto de la contaminación emitida por el medio de transporte que conduce los alimentos a nuestras tiendas.


Llevar los productos de la tierra a la mesa y con nuestras propias manos también contribuirá a generar menos residuos. Evitaremos por completo el uso innecesario de plásticos o envoltorios contaminantes.


  • 5 Son más baratos


Conseguiremos ahorrar dinero. Los alimentos cultivados en plantaciones intensivas nos aportarán en cada mordisco menos nutrientes que los productos ecológicos. Por lo que necesitaremos comer más y, a la vez, comprar mayores cantidades para conseguir que nuestro cuerpo absorba los nutrientes suficientes. En cambio, una pieza de fruta o verdura cultivada por nosotros mismos concentrará una dosis vitamínica mayor.


Fresas, arándanos, limones, tomates, guisantes, espinacas, zanahorias, albahaca, son algunos ejemplos de frutas y vegetales fáciles de plantar en casa. "Los arándanos, en concreto, contienen potasio y magnesio, minerales esenciales para la transmisión de impulsos nerviosos y el desarrollo de los huesos", añade Xavier González, especialista en Nutrición y Dietética de Creu Blanca.


Regándolos con regadera o instalando sistema de riego eficiente podemos obtener grandes resultados sin gastar demasiado dinero ni agua.


Para aprender más sobre la temporalidad de las frutas y verduras, desde la Associació La Rural de Collserola nos recomiendan el Manual práctico del huerto ecológico de Mariano Bueno. Desde la preparación de la tierra hasta la recolección de los frutos, esta guía nos servirá de referencia para cultivar nuestro huerto ecológico, familiar y urbano.


¡Os proponemos un reto! Del cual aprenderemos todos los miembros de la familia.


¿Os imagináis qué placer sería recoger unas fresas y al momento añadirlas en nuestro yogur?


5 pasos a seguir para crear nuestro huerto ecológico en casa



  • 1 Obtendremos un cajón de madera tratada, para que resista durante más tiempo. El cajón puede ser del tamaño que queramos dependiendo del espacio del que dispongamos en nuestro balcón, terraza, jardín o cualquier rincón luminoso y ventilado de nuestra casa. También podemos reutilizar cualquier envase resistente o tiesto que encontremos.

  • 2 Perforaremos la caja para hacer unos pequeños agujeros en la base. Cubriremos el cajón con una malla anti-hierba tapando los agujeros de drenaje.

  • 3 Dividiremos el cajón en varios espacios con trozos de madera más pequeños, para así diferenciar cada variedad que queramos plantar.

  • 4 Rellenaremos el cajón con tierra profesional o sustrato orgánico, que con sus propiedades permitirán que se desarrollen mejor los cultivos. Seguidamente, añadiremos un fertilizante natural, no químico, para que los cultivos crezcan con los nutrientes necesarios.

  • 5 Seleccionaremos las semillas y colocaremos 2 o 3 en cada apartado. Las cubriremos con otra capa de tierra y, por último, las regaremos.

A través de la horticultura conseguiremos aprender nosotros mismos y los que nos rodean que nuestro bienestar físico y mental depende de elementos externos como la naturaleza. Buscar un momento al día o a la semana para cuidar de nuestras plantas nos permitirá tener una relación saludable con la comida. Además, conseguiremos que nuestros hijos se diviertan a la vez que estrechan un vínculo duradero y amable con el mundo natural.



Y ahora, ¡a sentirnos vivos! Porque ya es primavera en nuestros huertos y también en nuestro organismo.


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