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¿Cómo afecta el cambio de hora a nuestra salud?

Marzo 18, 2020

El inicio de la primavera hace que “perdamos” una hora de nuestro día. Esto afectará principalmente a nuestros ciclos del sueño y a nuestro rendimiento en el trabajo.

El cambio de hora, que se realiza dos veces al año para aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético, afecta a nuestro ritmo biológico. Será por pocos días pero es muy probable que lo primero que notemos cuando la madrugada del 31 de marzo atrasemos las agujas del reloj 1 hora (a las 2 serán las 3) sea, entre otras cosas, sensación de fatiga y mal humor.

De hecho existen suficientes estudios que indican que el cambio de hora afecta nuestro reloj interno, que a través de un complejo mecanismo hormonal se adapta a la presencia de más horas de luz afectando principalmente a los ciclos de sueño y en segundo lugar a nuestro rendimiento.

Es por eso que podemos afirmar que si bien esta modificación horaria trae consigo ciertas ventajas en la organización de la vida económica y social de un país, también está demostrado que acarrea una serie de efectos para nuestra salud de los que hablaremos a lo largo de este artículo.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que cuando cambiemos al horario de verano necesitaremos pasar un pequeño período de adaptación que no durará más de 3 o 4 días.

A continuación os explicaremos los efectos inmediatos de este cambio de hora, por qué nos afecta y os daremos algunos consejos para minimizar sus efectos:

EFECTOS DEL RETRASO DE HORA

En los primeros días de primavera y debido al desfaso horario mencionado anteriormente, puede que notemos un bajón en nuestro rendimiento en el trabajo. ¿A qué es debido esto? ¿Qué efectos tendrá? ¡Seguir leyendo para saber más!

1. Sufriremos un pequeño jet lag

El jet lag es un problema temporal del sueño relacionado con el “desfase horario” asociado a los viajes largos en los que cruzamos múltiples husos horarios. Aunque el jet lag por pequeño que sea implica cualquier alteración de nuestro reloj interno o ritmo circadiano (estemos o no de viaje) que es el que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia.

Algo parecido al jet lag es lo que viviremos cuando atrasemos la hora, que aunque parezca mentira nos provocará cansancio, fatiga y mal humor.

2. Sentiremos somnolencia diurna y fatiga

A consecuencia del desfase horario del jet lag, nos despertaremos con más sueño que de costumbre y arrastraremos la fatiga el resto del día. Cabe aclarar que somnolencia y fatiga son diferentes y que por tanto las podremos notar a la vez. La somnolencia diurna es la necesidad de dormir durante el día, mientras que la fatiga es la sensación de cansancio extremo, agotamiento o debilidad que puede hacer que las tareas cotidianas se vuelvan más difíciles.

3. Notaremos cambios en el estado de ánimo

¿Quién puede estar de buen humor tras dormir mal la noche anterior? La mala calidad del descanso de la noche anterior inevitablemente nos deparará mayor cansancio que se traducirá en nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, problemas de concentración y menor productividad en el trabajo.

Pero tranquilos, todo esto no sucede porque sí. Todos estos efectos no son más que una pequeña fase de adaptación de nuestro cuerpo.

  • ¿Y esto por qué sucede?

Estos efectos se producen sobre todo porque nuestro organismo se ve alterado por cambios en las variables ambientales como la luz y la temperatura. El estado de ánimo por ejemplo, está muy relacionado con la presencia de luz solar, y aunque en un primer momento nos puede influir negativamente no debemos perder de vista que esta transición no durará más de un par de días.

¡Pero no todo son malas noticias! Lo bueno de esta época es que los días se vuelven más largos y las noches son más agradables, produciendo mayores dosis de felicidad, relajación y positivismo. Y es que a mayor cantidad de luz, mayores niveles de serotonina (la hormona que nos mantiene despiertos durante el día) y mejor estado de ánimo.

Como os podéis imaginar este cambio no afecta a todas las personas por igual.

  • ¿A qué personas afecta más el cambio de hora?

El cambio de hora afecta según la sensibilidad de la persona, pero los niños suelen ser los más vulnerables, sobre todo si están en edad escolar, suelen experimentar problemas a la hora de irse a la cama y madrugar al día siguiente. En definitiva, los niños son los que notan más ese cambio de hora por lo que la rutina será esencial para que lleven de la mejor manera ese cambio.

A continuación os damos algunos consejos para que este cambio horario nos afecte lo menos posible.

4 CONSEJOS PARA MINIMIZAR LOS EFECTOS DEL CAMBIO DE HORA

1. Modificar progresivamente los horarios los días anteriores

Durante los cuatro días anteriores al cambio de hora, podemos ir adelantando los horarios de nuestras actividades progresivamente unos 15 minutos cada día. Así iremos compensando la hora que “perdemos” el fin de semana del 31 de marzo.

Por contra, es mejor que no intentemos compensar la hora de menos que dormiremos levantándonos más tarde ni haciendo siesta. Es más, podemos aprovechar el sábado y el domingo para levantarnos 20 minutos antes de lo habitual para llegar más cansados el domingo por la noche y tener mejor calidad de sueño.

2. Realizar algún deporte que nos haga dormir más y mejor

¿Cómo podemos conciliar el sueño por la noche? Practicando algún deporte que nos ayude a dormir.

Mantenernos activos todos los días nos ayudará a adaptarnos más rápidamente al cambio de horario porque estaremos más cansados. Salir a correr, hacer natación, caminar a diario, practicar pilates o hacer yoga son los deportes que más favorecerán nuestro descanso.

Pero para que estos deportes jueguen a nuestro favor a la hora de dormir conviene hacerlos entre 2 y 3 horas antes de irnos a la cama. ¿La razón? Todos nos ayudarán a liberar el estrés y a que por la noche lleguemos a la cama relajados y preparados para dormir.

3. Evitar los estimulantes a partir de las 5 de la tarde

Tenemos que tener especial cuidado con el consumo de cafeína, nicotina y alcohol. Los efectos estimulantes de la cafeína y la nicotina tardan varias horas en desaparecer del organismo y pueden entorpecer la calidad del sueño. De la misma manera, si bien el alcohol puede producirnos cierta somnolencia, es posible que interrumpa nuestro sueño más adelante durante la noche.

4. Cenar alimentos ricos en triptófano

Hay que mantener los mismos horarios de las comidas aunque tengamos menos hambre, procurar hacer cenas ligeras y al menos 2 horas antes de acostarnos. También podemos procurar incorporar en nuestras cenas alimentos ricos en triptófano un aminoácido que favorece la producción de melatonina la hormona que nos producirá un sueño reparador. Los alimentos más recomendados son: plátano, chocolate negro, lácteos, huevos, pescado, legumbres o frutos secos.

Por último, como norma general, no debemos irnos a la cama ni con hambre ni demasiado llenos. En especial debemos evitar las cenas abundantes y pesadas porque nos produciría una incomodidad en el estómago que nos mantendría despiertos.

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