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¿Cómo despedirse de un ser querido y afrontar (lo mejor posible) su pérdida?

Abril 19, 2020

Buscar un momento del día para compartir nuestras emociones por la muerte de un ser querido nos reconforta tanto a nivel personal como a nivel grupal.

Estos días de confinamiento, son muchas las familias que reciben palabras de apoyo detrás de una pantalla. Igual que son muchos los abrazos virtuales que intentan consolar las lágrimas de aquellas personas que han perdido a sus seres queridos en tiempos de coronavirus.

Ante una situación tan sensible y complicada como lo es la pérdida de familiares y amigos, el hecho de no haberles podido acompañar en sus últimos días ni habernos podido despedir de ellos dificulta nuestro proceso de duelo.

Abuelos, padres, tíos, hermanos, amigos… Nos cuesta creer que de repente hayan desaparecido de nuestras vidas aquellos que hasta hace unos pocos días nos aconsejaban, nos cocinaban deliciosos platos, nos ayudaban con algún que otro imprevisto e incluso convivían con nosotros.

En este artículo os recomendamos opciones saludables para ayudaros a aliviar el proceso de duelo. Y, además, os proponemos 5 actividades para abrir sin miedo nuestro corazón y hacer de estos momentos difíciles una experiencia más llevadera.

¿Cómo afrontar el duelo desde el confinamiento?

Mónica Hurtado, psicóloga de Emergencias de Creu Blanca especializada en procesos de Duelo y Pérdidas nos explica en su entrevista que en este período de excepcionalidad “tendremos que aprender a convivir con el miedo, la rabia, la culpa, la impotencia, la tristeza y la añoranza”. Asimismo, cuando sufrimos la pérdida de un ser querido puede que todos estos sentimientos de dolor nos invadan a la vez.

Al principio, decir adiós desde el confinamiento puede resultar un golpe traumático. Estas circunstancias excepcionales, precisamente, nos obligan a trabajar más a fondo en nuestras emociones y pensamientos para que nuestra salud mental y física no se vean afectadas de forma negativa.

Imprescindibles pasos para empezar a decir adiós

• Expresar nuestros sentimientos

De forma verbal o escrita, todo redunda en sacar lo que llevamos dentro. Es importante ser conscientes de que expresarnos implica sentir dolor y tristeza, pero al menos nos ayudará a calmarnos.

Es recomendable llorar, si es necesario, ya que nos permitirá desahogarnos y conseguiremos reducir nuestros episodios de ansiedad o enfado. A medida que transcurren los días, veremos cómo nuestro estado de ánimo mejora.

• Respetar a nuestro entorno

Debemos entender que cada persona siente y padece de forma diferente. El duelo es diferente para cada uno de nosotros. Por lo que resulta imprescindible respetar los silencios, el desánimo o los llantos de las personas de nuestro entorno. Cada uno se expresa de la mejor manera que sabe y al ritmo que puede.

• Mantener el vínculo con nuestra red familiar y social

“El hecho de tener noticias frecuentes de la gente que queremos nos hará sentir más cerca los unos de los otros, aumenta el sentimiento de pertenencia y ayuda a compartir las inquietudes y preocupaciones que esta situación nos genera”, nos explica Hurtado.

Las nuevas tecnologías nos ayudan a mantener el vínculo diario con la red familiar y social, a base de videollamadas y mensajes evitaremos encerrarnos demasiado en nosotros mismos. Abrirnos poco a poco a los demás reducirá el riesgo de que caigamos, por ejemplo, en depresión.

• Esforzarnos por recordar a la persona

Recordar a la persona y los momentos compartidos también puede hacernos llorar y sentir melancolía, pero es una buena terapia para mitigar con el tiempo la sensación de vacío.

Huir de los recuerdos nos alejará de nuestros seres queridos y, por consecuencia, de una parte de nosotros que se ha ido con ellos. Debemos de ser conscientes que los sentimientos de dolor también forman parte de nuestras vidas. Y si los intentamos evitar o hacer como si nada pasara, tarde o temprano se manifestarán en forma de depresión, entre otros largos periodos de sufrimiento.

• Buscar un momento de desconexión

Buscar un momento del día para realizar alguna actividad en soledad nos puede beneficiar, ya se trate de un ejercicio que nos invite a reflexionar o incluso practicar nuestro hobbie favorito. Recordemos que la vida sigue.

Y ahora sí, 5 actividades para acercarnos y despedirnos de nuestros seres queridos

1. Abrir nuestro corazón

“Hablar abiertamente y de manera natural, dejando espacio para que cada uno se exprese y se recree si es necesario”, aconseja Hurtado.

  • La mesa redonda

Reunirnos alrededor del sofá o la mesa con las personas que convivimos, en el caso de estar acompañados, u organizar una videollamada con personas de nuestra confianza, en el caso de estar solos. Crear un ambiente relajado y dejar que fluyan nuestras emociones. Puede que los primeros días nuestras intervenciones sean breves, pero poco a poco conseguiremos sustituir la tristeza por** aceptación y optimismo**.

2. Pequeños momentos

Aquí entran en juego las pequeñas cosas. Seguro que recordaremos un paseo por la playa, ir a tomar un helado, un abrazo de buenos días. Apuntar y compartir esos pequeños pero significativos momentos que disfrutamos con la persona fallecida nos ayudarán a valorar más el presente.

  • Apadrinar a un ser querido

Esta actividad consiste en dedicar unos minutos de nuestro día a un ser querido. Es decir, cada día elegiremos a una persona diferente para compartir un café, jugar una partida de cartas, contemplar las vistas desde la ventana, cocinar una tarta, etc.

De esta forma entenderemos que esta pérdida la conseguiremos superar si nos mantenemos unidos. Y, en ocasiones futuras, podremos aplicar esta técnica para afrontar lo mejor posible cualquier problema en la vida.

3. Anécdota y foto favorita

Recordar anécdotas y echar la mirada al pasado a través de fotografía nos ayuda a progresar. Aunque se trate de momentos que ya no volverán, el hecho de recordarlos nos eleva la autoestima y nos dan fuerzas para afrontar nuevos retos.

  • Crear un nuevo álbum de recuerdos

Cada persona puede añadir una foto acompañada de un breve texto, donde incluya una anécdota especial con la persona que ha muerto.

La raza humana tiende a retener en su memoria durante más tiempo las vivencias positivas que las negativas, lo que nos hace más felices y también más resistentes.

4. Aprender e interiorizar valores

Aunque a veces no lo creamos, todas las personas podemos aportar algo a los demás. Una sonrisa, unas palabras, un consejo, un gesto amable, etc. Son estas pequeñas cosas por las que al final nos recordarán.

  • El póster del aprendizaje

Para recordar el legado que nos dejó aquella persona, podemos elaborar una lista de ideas que incluya todo lo que hemos aprendido gracias a ella y todo lo que nos queda por aprender. Ver las ideas plasmadas en papel nos ayudará a medir nuestro progreso durante y después del proceso de duelo.

Rememorar algún consejo útil o crítica constructiva que nos dio aquella persona e intentar aplicarla en nuestra vida cotidiana es un buen ejercicio de autoaprendizaje y autocrítica.

5. Organizar un ritual

Escoger una música, un espacio de nuestra casa y algún que otro objeto, son la clave para preparar un ritual de despedida. Sin duda, esta es una de las actividades más significativas tanto para la persona que ha muerto, como para todos sus familiares.

  • Un rincón especial

Entre todos deberemos decidir qué añadir en ese rincón especial y decorarlo en función de los gustos de la persona que hemos perdido. Cada objeto que añadamos nos permitirá conectar y sentirnos más cerca de nuestro ser querido.

Nadie puede negar que perder a un ser querido es una experiencia que implica sufrimiento y tristeza. Sin embargo, poco a poco comprenderemos que sentir dolor por una pérdida nos ayudará a fortalecer nuestro interior. Decir adiós desde la distancia nos paraliza, pero a la vez nos permite avanzar en otros aspectos de nuestra vida, que antes no valorábamos o no prestábamos la atención necesaria.

El amor hacia esa persona es lo que nos quedará siempre. Es lo que nos une y nos abre a los demás. Y en tu interior, ¿qué nuevas sensaciones te han permitido crecer?

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